lunes, 16 de agosto de 2010

Llamadas delataron a Tito Gamarra por muerte de alcalde de Surcubamba

La policía sindicó al candidato opositor Tito Gamarra La Rosa (38) como el autor intelectual del secuestro y asesinato del alcalde de Surcubamba, Navío Común Gavilán, cuyos restos fueron hallados enterrados en un paraje de la localidad de Ccochas en Huancayo. El objetivo, según las investigaciones, era cobrar un millón de soles a Navío Común a cambio de su libertad, pero sus secuestradores decidieron asesinarlo porque la víctima los reconoció. Junto a Tito Gamarra fue detenido su hermano, el suboficial PNP Iván Gamarra La Rosa, quien confesó haber dado muerte a Navío Común con la complicidad de otros cinco delincuentes. Pero el efectivo policial fugó extrañamente delante de sus compañeros de armas que sacaban el cadáver sepultado del alcalde de Surcubamba. Los hermanos Iván y Tito Gamarra La Rosa también fueron acusados por la muerte de Raúl Balbín Pichardo, chofer del alcalde Navío Común, asesinado de cinco balazos cuando transportaba en su camioneta al burgomaestre surcubambino el pasado 29 de julio. Parte de lo que delató a los secuestradores fue que agentes de la División de la División Antisecuestros y de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) de Lima detectaron que desde el teléfono celular del suboficial Iván Gamarra se realizaron varias llamadas al teléfono de Juan Carlos Común Gavilán, quien negociaba la liberación de su hermano Navío. Iván Gamarra había comprado un chip solo para negociar el rescate con familiares del alcalde. Asimismo, la Policía detectó que el candidato al distrito de Surcubamba Tito Gamarra mantuvo comunicación con el número telefónico de su hermano Iván, antes, durante y después del asesinato. Según Iván Gamarra, el chofer Raúl Balbín habría dado información detallada sobre los movimientos del alcalde, pero como era un testigo optó por asesinarlo. El 29 de julio Juan Carlos Común recibió una llamada a su celular. Uno de los delincuentes le comunicó que tenía secuestrado a su hermano Navío. “Ellos exigieron un millón de soles para liberarlo. Entonces les dije que quería hablar con él para asegurarme de que estaba vivo. ‘Hermano, paga lo que te piden, me van a matar’, fue lo último que me dijo”, relató Juan Carlos. Esa noche, a las 7.30 pm., hubo una comunicación más, y al día siguiente enviaron un mensaje de texto a su celular: ”Paga y mañana está en tu casa”, le recalcaron. Según el reporte del levantamiento de las comunicaciones, las llamadas se hacían desde el teléfono del suboficial Iván Gamarra. El 31 de julio, Juan Carlos Común solo juntó 100 mil soles y dejó el dinero en inmediaciones del penal de Huamancaca chico, donde trabajaba Iván Gamarra, pero ese mismo día el alcalde Navío Común había sido asesinado a pedradas por el efectivo policial y otros delincuentes. Al ser detenido, Iván Gamarra alegó inocencia, y dijo no conocer al alcalde Navío Común, pero al verse acorralado por las evidencias y, sobre todo, encontrar entre sus pertenencias 20 mil soles, terminó por confesar su delito.
Confesó
“Está bien, maté al alcalde porque me reconoció –dijo Iván Gamarra–. Al llegar al puente, interceptamos la camioneta del alcalde. Sabíamos que él venía solo con su chofer, pero como este puso resistencia le disparamos. Luego nos llevamos al alcalde para pedir su rescate”. Dos testigos revelaron que los asesinos estaban encapuchados y que uno de ellos preguntó por Raúl Balbín, a quien dispararon a quemarropa.
Un nuevo crimen con posibles razones políticas La policía antisecuestros capturó a Odón Huertas Espinal, un prontuariado delincuente que se comunicó el 1º de agosto al celular de Juan Carlos Común, exigiéndole 30 mil soles a cambio de liberar a su hermano Navío, quien ya estaba muerto. Según Juan Carlos Común, el desconocido le refirió que sus cómplices lo habían ‘cerrado’ y que tenía en su poder vivo al alcalde. Le indicó que hiciera el depósito del dinero a una cuenta corriente a nombre de Karina Huamaní de Chumbe. Huertas Espinal cobró parte del dinero en una agencia del Banco de la Nación en Iquitos, y el restante lo transfirió a su conviviente Gloria Borja Borja. Los tres fueron detenidos. Pese a que el delincuente Huertas alegó que solo querían sacarles dinero a los familiares del alcalde, la Policía tiene la certeza de que este facineroso sabía del asesinato de Navío porque dio detalles del secuestro. La Policía no descarta que detrás de este crimen haya razones políticas, igual que en la extraña muerte de la candidata al gobierno regional de Huánuco Violeta Garay Valdez –habrían saboteado su auto–, del presidente (e) de la región Áncash José Sánchez Milla –asesinado en un asalto– y del atentado contra Ezequiel Nolasco, consejero de esa región. ”Estos atentados serían por rivalidades o venganza entre candidatos que quieren acceder a un puesto político”, opinó un veterano policía.
Fuente: Doris Aguirre La República

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